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Como hacer tu propia masa madre

¡Hola de nuevo a todos!

¿Cómo han estado? Hoy como les mencione en el post pasado vamos a comenzar a hacer nuestra masa madre.

Pero, ¿ qué significa hacer una masa madre? Significa tener seres vivientes en la cocina, y muchas veces por eso le ponemos nombre. Básicamente estamos reproduciendo levaduras con harina y agua.

Lo que estamos buscando es reproducir bichitos. ¿De dónde salen estos bichitos? De las harinas que usamos, del aire, del medio ambiente, etcétera; el mundo entero esta lleno de bichitos, pero los que nos interesan a nosotros son dos tipos, levaduras y bacterias que producen ácido láctico.

Las levaduras nos interesan porque son las que van a hacer que nuestro pan quede esponjadito y tenga esos hoyitos que todos buscamos a la hora de partir el pan por el medio. Lo que hacen las levaduras básicamente es consumir azúcares que van a obtener de nuestra harina, y como producto van a generar un gas (bióxido de carbono) que es el responsable de las burbujas en nuestro pan, y por lo tanto de los hoyitos. Ahora, ya tenemos levaduras, pero, también nos interesan las bacterias, sobre todo las bacterias que producen ácido láctico, estas bacterias se van a encargar de volver a nuestro pan más digerible, además de que le van a dar una textura muy rica al pan, en inglés utilizan el término “chewy” que podría traducirse al español como chicloso. Por último estas bacterias se van a encargar que darle el sabor al pan; ese tono ácido característico del pan con masa madre que nos gusta tanto, se lo van a dar esas bacterias.

A las levaduras les gustan mucho los climas cálidos, con mucho oxígeno y mucha comida (es decir, harina) y tratan de evitar ambientes ácidos. Las bacterias por otro lado, prefieren climas más fríos y no les encanta el oxígeno y como producto generan ácido láctico. Entonces, viendo que tanto las levaduras como las bacterias no les encantan las mismas cosas lo que vamos a buscar siempre es un equilibrio en nuestra masa madre. Vamos a generar un ambiente templado para favorecer la reproducción de levaduras, pero no tan cálido como para que eliminemos las bacterias, porque buscamos que el pan tenga ese tono ácido.

Para lograr ese equilibrio, vamos a necesitar un lugar de la casa que este entre 25°C y 30°C, vamos a tener que alimentar diario a nuestra masita, puede que hasta dos veces por día, dependiendo de la temperatura, y además pondremos la masa en un frasco grande, donde pueda tener aire suficiente para que las levaduras tengan el oxígeno necesario para reproducirse.

Así que, con esta introducción básica a lo que es la masa madre, les voy a dejar le paso a paso de como crear la suya. Recuerden que si quieren le pueden poner un nombre, para que sea más divertido el proceso.

Paso a paso para hacer tu masa madre

Para hacer la masa madre vamos a necesitar:

  • Dos frascos de preferencia de 1 litro de capacidad, pueden ser de plástico o de vidrio (alguna vez utilicé reciclados de donde venia el yogurt)
  • Harina integral (busca que en los ingredientes diga harina de trigo integral y no salvado de trigo, también puedes usar de centeno o espelta, la de centeno funciona muy bien para comenzar)
  • Harina todo propósito de preferencia sin blanquear (esta la puedes encontrar en la parte de orgánicos del super, entre menos procesada sea la harina, mejor es el resultado)
  • Agua (si por alguna razón utilizas agua de la llave, busca que no tenga mucho cloro porque eso va a eliminar a nuestros bichitos)
  • Báscula, de preferencia electrónica para que sepas exactamente los gramos que estas poniendo.

Día 1. Coloca el frasco sobre tu bascula y pesa 15 gramos de harina integral, después 15 gramos de harina todo propósito y por ultimo 30 gramos de agua. Mezcla todo, tapa el frasco, y déjalo reposar en el lugar más calientito de tu casa (A mí me funciona el cuarto de lavado)

Día 2. Revisa tu masa, puede que ya haya señales de vida y veas unas cuantas burbujas, o puede que no haya nada. Independientemente del resultado, lo único que vamos a hacer ese día es mezclar con una cuchara, volver a tapar y regresar el frasco a su lugar.

Día 3. La masa ya se ve con vida, ya se ven burbujitas, puede que haya incrementado su volumen. El olor generalmente es fuerte, como a queso. Ahora si, vamos a quedarnos con 30 gramos de la masa y la vamos a pasar a otro frasco limpio, el resto lo descartamos. A la masa que nos quedamos le vamos a agregar 30 gramos de harina todo propósito y 30 gramos de agua. Mezclamos y volvemos a colocar el frasco en su lugar. Te recomiendo que le pongas una marquita con un marcador, o incluso pongas una liga en el frasco para que tengas una referencia de como va creciendo.

Día 4. La masa volvió a incrementar su volumen, el olor debe de seguir siendo fuerte como a queso, eso quiere decir que aún no está lista. Vamos a repetir el mismo proceso del día 3. Nos quedamos con 30 gramos de masa, descartamos el resto y a la masa que nos quedamos le agregamos 30 gramos de harina todo propósito y 30 gramos de agua.

Día 5, 6, 7 y 8. Vamos a repetir el mismo proceso del día 4. Para el día 8, es muy probable que nuestra masa ya este lista para hornear. La manera de saberlo es que después de alimentarla duplique o incluso triplique su volumen en un lapso de 4 a 6 horas, esto va a depender mucho de la temperatura del ambiente, la harina que usaste y el tipo de cultivo que tengas en tu masa. Otra cosa que tiene que pasar es que tu masa debe de dejar de oler como a queso, y su olor ahora debe de ser como si estuvieras fermentando sidra o cerveza, eso decir que ya estamos cultivando más levaduras. Una vez que tu masa cumpla con esas condiciones estas listo para hornear tu primer hogaza de pan.

Ya descrito el procedimiento que es muy, pero muy fácil, es importante que sepas que, como te contaba en mi post anterior, muchas veces nos quedamos a la mitad del camino, por lo que aquí te dejo algunos tips que te pueden ayudar.

1. Define bien el horario en el que vas a alimentar tu masa, y trata que de siempre lo hagas a la misma hora, ya sea que escojas la mañana o la noche.

2. Es muy importante la temperatura, como te dije, si el lugar esta muy frío va a tardar mucho más tiempo en desarrollar las suficientes levaduras para que la masa crezca, dándole prioridad a las bacterias y puede que la masa quede muy ácida dificultando la reproducción de las levaduras. Por ejemplo, mi casa es muy fría, entonces a mí me funciona dejarla en el cuarto de lavado.

3. Es muy común que a partir del día 4 o 5 la masa deje de crecer, y que no suba nada, nada, sin embargo, mientras veas aunque sea una burbuja en la superficie, quiere decir que tu masa esta viva y solo hay que seguir alimentándola, y si se puede, vuelve a alimentarla con harina integral un par de días.

4. Si notas que a tu masa se le acumula liquido en la superficie antes de que llegue la hora de alimentarla, quiere decir que le falta comida, por lo que tendrás que aumentar la frecuencia de alimentación a dos veces por día.

5. No es estrictamente necesario que tu masa madre duplique su volumen para saber si esta lista, muchas veces la calidad de harina que usamos no es suficiente para retener el gas que se forma, por lo que lo que estamos buscando es que haya muchas burbujas en la superficie, y que si haya subido aunque sea un poquito su volumen. Otra forma de saber si ya esta lista es colocar una cucharadita de la masa en un vaso de agua, y si flota, ya esta lista para hacer pan.

6. Si notas que la temperatura del ambiente de plano es muy baja y no notas burbujas, trata de que cada que alimentes la masa utilices agua tibia (NO CALIENTE), así podrás darle un empujoncito al proceso.

7. Conforme pasan los días vas a notar que la masa va a subir a un pico, y después conforme pasan las horas va a volver a bajar (se desinfla), trata de alimentarla justo despues de que notes que comience a bajar, si lo haces antes, puede que diluyas la cantidad de levaduras y retrases el proceso.

Por último solo puedo decirte que hay que tener mucha paciencia, y mucha fe en que tu masita va a salir. Mientras tenga una burbujita, quiere decir que hay una levadura por ahí esperando a tener mas levaduritas, solo hay que propiciar el ambiente para lograrlo.

Si te animaste a hacer tu masa, y quieres compartir, déjamelo en los comentarios. De igual manera si tienes alguna duda o tu masita nada mas no crece, podemos resolverlo entre todos.

Muchas suerte, nos vemos en la próxima,

Mariana

Crónica de una masa madre anunciada

Hola de nuevo a todos!

Hace mucho tiempo que no escribía en el blog; subí unas cuantas recetas hace unos meses, pero tener la dedicación para volver a la rutina de compartirles recetas es algo que no ha pasado en mucho tiempo.

Hace año y medio, o un poco más, mi esposo y yo recibimos noticias que nos cambiarían por completo la vida que llevábamos en ese momento; la noticia era que nos teníamos que mudar; no sabíamos a donde, no sabíamos cuando, pero era un hecho que ya no estaríamos viviendo en ese lugar por mucho tiempo.

Justo antes de recibir esta noticia, teníamos un ratito en el que nos encontrábamos muy a gusto con la vida que llevábamos en casa, y tanto estaban fluyendo las cosas, que se notaba mucho en la cocina. Siempre había cosas caseras en casa, preferíamos comidas más ligeras, los antojitos o los gustitos ya no eran tan requeridos por nosotros, en fin, se notaba esa energía en todo, incluso las personas que nos rodeaban notaban el cambio, y una de las cosas con las que fluía muy bien, era en hornear pan con masa madre.

Mi curiosidad por la masa madre comenzó alrededor del 2013, aun trabajaba en ingeniería, sin embargo, en mis ratos libres siempre estaba horneando postres, y en mi búsqueda por nuevos retos encontré el blog de una chef asiática que estudiaba en el Cordon Bleu y tomaba fotos de todo lo que preparaba en sus clases, por lo que me volví fan total. De repente, comenzó a publicar fotos en su instagram de un pan rústico; y no puedo explicar porque, pero desde que vi la primera foto de ese pan , aún sin haberlo probado, o tener idea como comerlo, quedé enganchada; y como si fuera mandado a hacer, un día paseándome por el pasillo de gastronomía de una librería di con el libro de “Pan casero” de Iban Yarza que precisamente tiene como una de sus recetas el pan de masa madre en el que describe el paso a paso de la elaboración y unos cuantos tips. Así que sin pensarlo mucho tiempo comencé con mi primer intento de masa madre, pero, como pueden imaginarlo fue un fracaso total. Lo intenté una segunda vez, nuevamente sin éxito; y como en ese momento de mi vida no tenía mucho tiempo para que no me salieran las cosas, el pan de masa madre quedó almacenado en mi archivo cocinero mental hasta que decidiera volverlo a intentar.

Pasó el tiempo, mi esposo y yo cambiamos de rutina,  dejé de trabajar para quedarme en casa, y di con el curso de pan hecho en casa de Ana Caballero. Por alguna razón, la masa madre y yo comenzamos a fluir; he de decir que mis primero panes no fueron los mejores, o quedaban apelmazados, o no tenían la mejor miga; pero el sabor ahí estaba, y las ganas de crear un pan como el que vi por primera vez en una foto eran muchas, así que mientras mi masita madre  y yo siguiéramos en la misma sintonía lo iba a seguir intentando.  Con el paso del tiempo fui mejorando hasta perfeccionar la técnica y ya podía hornear panes bonitos, esponjados, con buen sabor y al menos dos veces al mes había pan recién horneado en casa para la semana (en este post les platico de mi primer pan).  

Justo en ese momento de bonita coordinación cocinera recibimos la noticia de que nos teníamos que mudar; y mi masa madre y yo, dejamos de fluir. De repente olvidaba alimentarla con la frecuencia que a mí me gustaba, por lo que comenzó a ponerse muy ácida, al punto que el sabor que dejaba en el pan ya no era uno que yo disfrutara, intenté recuperarla muchas veces, pero no se pudo, hasta que un día quedó olvidada en el fondo del refrigerador y no la pude revivir.

La incertidumbre de la mudanza seguía, y durante esos meses intenté hacer la masa madre de nuevo muchas veces; ninguna salió. Algunas alcanzaban a esponjar por un par de días, pero después nada, ni una burbujita. Así que después de muchos intentos, me di por vencida.

Cuando por fin supimos que nos mudábamos a Texas y todo comenzaba a tomar forma, decidí que una vez establecidos iba a comenzar de nuevo con la aventura, y seguro aquí si me saldría. Para mí el momento de iniciarla no podía ser mejor porque justo cuando llegamos comenzó la cuarentena por la pandemia y no había levadura instantánea en ningún supermercado, así que ese fue el pretexto perfecto para comenzar de nuevo, y que creen, la masa madre no salió.

No exagero cuando les digo que lo intenté unas doce veces, todas sin éxito; consideré seriamente comprar la masa madre que venden en línea a la que solo tienes que alimentar porque ya esta desarrollada la levadura, pero para mí no era lo mismo, yo necesitaba tener una masa madre alimentada por mi, desde cero.

En fin, la masita y yo, no estábamos destinadas en este momento, y lo dejé por la paz.

Pasaron los meses, y de repente alguien que sigo en instagram estaba pasando por lo mismo que pasé muchas veces con mi masa madre, y estaba compartiendo su día a día, uno de esos días que subió foto me di cuenta que su masa madre parecía que había pasado a mejor vida, igual que las mías, peeerooo, unos días después, está personita volvió a compartir otra foto donde la masa madre estaba viva, y no solo viva, si no que levaba de una forma hermosa, casi triplicando su volumen; así que me comunique con ella y le pregunté que como le había hecho, porque a mi me pasaba lo mismo y no podía lograr ese resultado, y lo que ella me contestó es algo que nunca se me va a olvidar- “Tú síguela alimentando, ten paciencia y fe ya se activará”.

Lo volví a intentar, con paciencia y fe, esas dos palabritas hicieron que a pesar de que yo veía que mi masa llevaba siete días y no crecía, indicando que tal vez ya había pasado a mejor vida, tenia que seguir alimentándola. Así que me leí todos los artículos de masa madre que pude, leí toda la información que tenía disponible y que pudiera usar que hiciera referencia a este tema, porque tenía fe que esta vez iba a encontrar la manera.

Después de doce días, de cambiarla de ubicación de la cocina a mi recámara, de alimentarla más de lo que decían los libros porque yo sentía que le faltaba un poquito de harina, llegó mi masa madre. Por fin, después de año y medio y más de 10 intentos, salió. Sentí como si me hubiera vuelto a graduar de la universidad; fue un logro muy bonito, y más bonito sentí cuando hornee mi primer pan de masa madre, porque la incertidumbre de meter la olla al horno y esperar a que suene la alarma para poder destapar la olla y saber si fue un éxito o no es mucha, y al final se logró.

Clementina

Muchos panaderos deciden ponerle nombre a su masa madre, la primera vez que tuve una no lo hice, pero ésta me dejo una lección tan bonita que decidí ponerle “Clementina”, y al día de hoy Clementina ha hecho tres panes deliciosos, esperemos que haga muchos mas.

Primer pan hecho con Clementina

Ahora, muchos de ustedes estarán pensando que es muy raro que les ponga un post tan largo, y sobre todo sin receta, pero me pareció que esta vez la masa madre me dejo una lección muy linda y valía la pena compartir la experiencia. Yo dejé de fluir con el pan justo cuando sentí que las cosas cambiaban, y eso me creaba cierto tipo de incertidumbre, por lo que se vuelve un reto mantener la fe de que todo está bien, y sobre todo la paciencia; por ende, por más que intentara, si yo carecía de esas dos cosas, nunca me iba a salir lo que estaba esperando. Pero en el momento en que ya había encontrado paz interna de nuevo, y estaba lista para recibir un mensaje, llego esta personita a decirme que solo requería de fe y paciencia.

Así que no solo con la masa madre, si no con cualquier receta, proyectito de trabajo o de vida, entendí que si no tengo fe y paciencia, va a costarme mucho trabajo obtener los resultados que espero o resultados que se mantengan a largo plazo, que son los importantes.

Mejorando la tecnica poco a poco

Espero que ahora con Clementina, y ya encontrándome mas adaptada a mi nueva vida les pueda compartir mucho mas por aquí. Por lo pronto, y por si se animan, en el siguiente post les dejo el paso a paso de como hacer su propia masa madre desde mi punto de vista, que ojalá les sirva a alguno para que tengan la experiencia de tener un pan hecho en casa.

Nos vemos en el siguiente,

Mariana

Cebollas en vinagre (curtidas)

Y para cerrar la oferta de recetas de cuarentena de esta semana, les dejo la otra por la que me preguntaron mucho cuando subí el pollo rostizado al limón, que por cierto les dejo la receta aquí (pollo rostizado al limón)

Estas cebollas desde que las preparé la primera vez se volvieron un básico en la casa. A mi marido le encantan. La primera vez que las probé fue en un restaurante mexicana en Tequisquiapan, Querétaro acompañando a unas enchiladas y amé la combinación.

Por su toque de ajo con orégano y vinagre son perfectas para acompañar, enchiladas, taquitos, tostadas, sandwiches, cualquier cosa a la que se te ocurra se las puedes agregar.

Duran sin problema un mes en el refrigerador, aunque si las llegas a amar como nosotros, es probable que las prepares una vez a la semana.

Cebollitas en vinagre (curtidas)

Para 1 frasco de medio litro

INGREDIENTES

  • 1 cebolla entera en julianas delgadas
  • 2/3 taza de vinagre blanco
  • 1/3 taza de agua
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • 1 hoja de laurel
  • 1 diente de ajo picado
  • 1 frasco de medio litro resistente al calor

PROCEDIMIENTO

  1. Coloca las cebollas en juliana dentro del frasco donde se van a “curtir” las cebollas.
  2. En una olla pequeña, coloca el vinagre, el agua, el azúcar, la sal, el orégano, laurel y el ajo. Ponlos a fuego medio.
  3. Una vez que comienzan a hervir, apaga el fuego y agrega el vinagre caliente al frasco con las cebollas. Las cebollas deben de quedar totalmente cubiertas por el vinagre.
  4. Tapa el frasco y deja enfriar. Una vez a temperatura ambiente, coloca el frasco en el refrigerador por mínimo una noche, sin embargo yo te recomiendo que lo dejes mínimo 3 días para que la textura de las cebollas sea la ideal.
  5. Sirve

SE CONSERVAN PERFECTO EN EL REFRIGERADOR POR UN MES

Papas cambray rostizadas (aplastaditas)

Otra receta que les encantó en la cuarentena y me preguntaron mucho fueron estas papitas. La verdad es que son muy fáciles, pero muy ricas. Quedan doraditas por fuera y cremositas por dentro, como si fueran puré de papa.

En fin, para que les digo más, aquí les dejo el paso a paso. Yo aproveché y rosticé junto con las papas un poco de brócoli.

Estas papas les sirven para acompañar un pescadito a la plancha, pollo en cualquier presentación, o así solitas saben riquísimas.

Papas cambray rostizadas

Para 4 a 6 personas

INGREDIENTES

  • 1 kg de papas cambray. Si puedes conseguir rojas, mejor.
  • Agua, cantidad necesaria
  • Sal al gusto
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 dientes de ajo picados
  • 1 cucharadita de orégano en polvo

PROCEDIMIENTO

  1. En una olla grande coloca las papas con agua suficiente hasta que las cubra y sal. Para el kilo completo de papas yo uso dos cucharadas de sal. Colócalas a fuego medio y cocina hasta que al picarlas con un tenedor estén suavecitas.
  2. Cuela las papas para retirar el agua. Colócalas en un tazón y agrégales el aceite de oliva, el ajo y el orégano, mezcla bien.
  3. En una charola coloca papel pergamino o antiadherente, coloca las papas, separadas y aplástalas con un vaso o un tenedor.
  4. Ya que están aplastadas, colócalas en el horno a 200°C por 15 minutos o hasta que estén doraditas.
  5. Retira del horno. Sirve.

Pescado en salsa verde con chile poblano

¡Hola, hola!

Hoy les traigo una receta que no sé si ya existía antes, pero que la hice un día con los ingredientes que tenía en el refrigerador y esto fue lo que salió.

Hacer recetas con pescado es de lo que más me cuesta trabajo, y aunque es de mis proteínas favoritas después del pollo, casi siempre termino haciéndolo de la misma manera, a la plancha y con ensalada y arroz. Esta vez tenía antojo de algo con más sabor, y me encontré con unos chiles poblanos, después unos tomatillos, et voilà, salió este pescadito que a mí la verdad me encantó y lo he preparado dos veces más en lo que va de esta cuarentena.

Por cierto, en la cuarentena les he estado compartiendo algunas de las cosas que he preparado y este pescadito fue muy popular, muchos me preguntaron por la receta de la salsa, así que aquí les dejo el paso a paso.

Espero que lo disfruten.

Pescado en salsa verde con rajas poblanas

Para 2 personas

INGREDIENTES

  • 2 filetes de pescado blanco (puede ser robalo, tilapia, cazón, etc.)
  • Ajo en polvo al gusto
  • 1/4 kg de tomatillo o tomate verde pelado
  • 1/4 de cebolla en trozo
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 taza de agua
  • 1 puño de cilantro (10 ramitas)
  • 1/2 cebolla en juliana
  • 2 chiles poblanos en tiritas
  • Aceite vegetal cantidad necesaria
  • Sal al gusto

PROCEDIMIENTO

  1. Sazona con sal y ajo en polvo los filetes de pescado y reserva.
  2. En una olla pequeña pon a hervir los tomatillos, la cebolla, el ajo y el agua. Una vez que suelte el hervir apaga el fuego y deja reposar hasta que los tomatillos cambien de color a un verde más opaco.
  3. Coloca en la licuadora los ingredientes del paso anterior junto con el cilantro. Licua hasta que la salsa que tersa y reserva.
  4. En una sartén de fondo alto coloca un poco de aceite, y una vez que este caliente, agrega las cebollas en juliana y las tiritas de chile poblano. Sofríe hasta que las cebollas comiencen a caramelizar y los poblanos estén suaves.
  5. Agrega la salsa del paso dos a las cebollas y poblanos, sazona con sal al gusto. Agrega los filetes de pescado, tapa y deja a fuego medio bajo por 15 minutos o hasta que el pescado este cocido.
  6. Sirve.

Limonada de fresa

¡Hola, hola!

Hemos estado teniendo una temporada de calor intenso por aquí y nada se antoja más que algo frío y rico para refrescarnos. Por eso hoy más que una receta les traigo una idea deliciosa de temporada, una limonada de fresa o también le dicen limonada rosa.

Una rica combinación de lo dulce de las fresas que están en temporada con lo acidito del limón y mucho, mucho hielo.

¿Qué tal? ¿Se te antojó? Pues aquí te dejo los ingredientes para prepararla muy fácil y rápido.

Recuerdo que puedes ajustar la cantidad de azúcar a tu gusto dependiendo de que tan dulce te guste o también cambiar el endulzante por uno de tu preferencia. Hay días que incluso lo hago sin azúcar y me sabe igual de refrescante.

¡Que la disfruten!

Limonada de fresa/limonada rosa

Para aproximadamente 1.5 litros

INGREDIENTES

  • 1 1/2 taza de fresas (yo utilicé congeladas)
  • 1/2 taza de jugo de limón fresco
  • 1/3 taza de azúcar
  • 1 litro de agua natural
  • Hielo

PROCEDIMIENTO

  1. En la licuadora coloca las fresas y una taza del agua que vamos a utilizar. Licua hasta que ya quede terso.
  2. En una jarra coloca el resto del agua junto con el azúcar y mezcla hasta que se disuelva. Agrega el jugo de limón junto con el agua de fresa del paso anterior hasta que todo quede integrado.
  3. Agrega mucho hielo y mételo al refrigerador por media hora antes de servir.

A DISFRUTAR

Tortitas de salmón con salsa de aguacate

Ya estamos dando bienvenida a la primavera y con eso cambiamos completamente nuestro menú en casa por cosas más frescas que nos tomen menos tiempo de preparación y de preferencia, que no necesitemos utilizar mucho la estufa.

La receta de hoy me encanta por versátil, son unas tortitas de salmón, pero las puedes hacer de atún o algún pescado blanco tipo robalo, cazón o lenguado que son opciones que podemos tener más a la mano y suelen ser más económicas. También son perfectas para la cuaresma, y como las preparamos con muchas verduras podemos hacer rendir más el pescado.

El contraste que da el pimiento morrón con el salmón es delicioso, y luego la combinación con la salsa de aguacate es deliciosa. Si puedes acompáñalas con arroz y una ensaladita, así tienes un platillo completo y fresco para el calorcito.

Sin más que decir por aquí, les dejo la receta para que la preparen pronto y me cuenten que tal.

Tortitas de salmón con salsa de aguacate

Para 10 a 15 tortitas pequeñas

INGREDIENTES

  • 300 grs de filete de salmón sin piel (yo utilicé del que venden congelado)
  • 1 taza de pimiento morrón picado en cuadritos chiquitos
  • 1/4 de taza de cebolla picada finamente
  • 1/4 taza de cilantro picado
  • 1 huevo
  • 1 cucharada de mayonesa (opcional)
  • 1/2 taza de pan molido
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • Sal de mar
  • Aceite vegetal, cantidad necesaria

Para la salsa de aguacate:

  • 1 aguacate maduro en cuadritos
  • 3 cucharadas de cilantro picado
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • El jugo de medio limón
  • Sal de mar

PROCEDIMIENTO

  1. Toma los filetes de salmón y con un cuchillo muy filoso pícalos en cuadritos muy chiquititos. Puedes pedir en la pescadería que hagan este paso por ti.
  2. En un tazón agrega el salmón picado junto con el pimiento morrón, la cebolla, el cilantro, el huevo, el pan molido, la mayonesa y el ajo en polvo, al final agrega la sal, pero ten cuidado porque la mayonesa y el ajo ya le van a dar sabor no agregues en exceso. Mezcla todo muy bien.
  3. Haz tortitas de unos 4 cm y colócalas en un platón.
  4. En una sartén caliente coloca el aceite vegetal, y pon a freir las tortitas por lotes, para que sellen bien. Toman aproximadamente dos minutos por lado, si las haces chiquitas.
  5. Retíralas del fuego y ponlas en un plato con papel absorbente para retirar el exceso de grasa.
  6. Mientras, en otro tazón vamos a mezclar el aguacate, con el cilantro, el aceite de oliva, el limón y la sal. Así queda lista la salsita de aguacate.
  7. Sirve las tortitas y ponles un poco del aguacate que preparamos en el paso anterior.

LISTO, A DISFRUTAR.

Pollo a la jardinera

¡Hola, hola!

La receta de hoy salió de un experimento que hice en mi rutina. Verán, generalmente todas las semanas preparo un menú que incluye desayuno, comida y cena porque si no lo hago así es muy probable que termine pidiendo comida a domicilio porque no me gusta pensar que hacer de comer ese mismo día. Así que, basada en ese menú voy y compro mis verduras de la semana, así evito también desperdiciar comida, perooo, un fin de semana tuvimos muchísimas cosas que hacer, porque enero es igual a pendientes y más pendientes, y me alcanzó el tiempo, sin menú ni nada en el refrigerador para preparar, así que decidí salir de mi zona de confort y me fui al mercado, compré lo más básico y lo que tenían de temporada.

No saben que cosa tan bonita, planeé mi menú basado en lo que encontré en el mercado y me forcé a usar todas y cada una de las frutas y verduras que compré porque no iba a tirar nada, no señor. Así que un día antes en la noche revisaba que quedaba en el refri y decidía que hacer de comer, así fue como dí con esta receta, puse en el buscador los ingredientes que tenía a la mano y me salió como sugerencia la receta de un blog español que se llama “Pollo a la jardinera”**, no era exactamente lo que estaba buscando pero logré sacar mi versión.

El resultado fue maravilloso, creo que he hecho esa receta unas 4 o 5 veces desde que empezó este año, me encantó, tiene todo. Para empezar, se hace en una sola olla, no necesitas más; puedes hacer mucho y te queda para el día siguiente y sabe todavía más rico, y para terminar está lleno de verduras con un sabor maravilloso.

Así que por favor, por favor, anímense a hacer este pollito, queda en verdad delicioso y los ingredientes son sencillos y fáciles de encontrar, es más, póngale lo que a ustedes más les guste.

Pollo a la jardinera

Para 4 personas

INGREDIENTES

  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 1 pechuga partida en 4, o 4 muslos o piernas. La combinación que más te guste para 4 personas aproximadamente.
  • 2 dientes de ajo picados finamente
  • 1/3 taza de cebolla picada finamente
  • 1 chile güero picado (chile de agua o chile amarillo)
  • 2 tazas de zanahorias picadas
  • 1 taza de chícharos frescos o congelados
  • 4 tazas de jitomate picado en cuadritos
  • 2 tazas de calabaza picada en cuadros grandes
  • 1 taza de caldo de pollo (puedes usar agua)
  • 2 hojas de laurel
  • 1/4 taza de cilantro picado
  • Sal de mar

PROCEDIMIENTO

  1. Sazona las piezas de pollo con sal.
  2. En una olla de fondo grueso coloca el aceite y ponla a fuego medio hasta que esté caliente.
  3. Coloca las piezas de pollo en el aceite caliente para sellarlas por cada lado. Cuida no poner muchas piezas al mismo tiempo, hazlo por lotes.
  4. Una vez selladas todas las piezas de pollo, resérvalas en un plato aparte.
  5. En la misma olla coloca la cebolla, el ajo y el chile a sofreír. Cuando la cebolla esté transparente agrega las zanahorias, fríe por un par de minutos y después agrega el jitomate. Sazona ligeramente con sal.
  6. Agrega los chícharos y el caldo de pollo. Tapa la olla y déjala a fuego bajo por 10 minutos. Rectifica la sazón y si hace falta sal, agrégala.
  7. Coloca las piezas de pollo selladas, las calabazas, las hojas de laurel y el cilantro. Tapa la olla y deja cocinar por 20 a 30 minutos, hasta que el pollo esté completamente cocido.
  8. Sirve.

**Adaptada del blog recetasderechupete.com “Pollo a la jardinera”.

Brownies

¡Feliz día de San Valentín!

Feliz día a todos los amigos (as), a todos los novios por ahí y a toda la familia.

Y para festejar con todos les traigo la recetita de los brownies. Es la receta perfecta para todas esas personitas ocupadas en el mundo que quieren dar un detallito en este día tan especial.

Los brownies son perfectos para esta fecha, para empezar, son de chocolate, y el chocolate es el rey de los postres de San Valentín. Puedes hacer muchos de una sola vez y empaquetarlos en bolsitas individuales o incluso en cajitas pequeñas para dar un detallito en este día a todas las personitas especiales en tu vida, y lo mejor de todo es que no necesitas equipo especial para hacerlo, un tazón y una cuchara de madera hacen los brownies más deliciosos del mundo.

Ahora, les voy a compartir la receta en dos versiones, la primera es la original que he preparado ya por aaaaañooooos y con todo mundo es un éxito, y la otra es simplemente una sustitución para hacerlos menos pecaminosos. Cualquiera de las dos queda deliciosa.

Ojalá disfruten tanto este postrecito maravilloso que en verdad a todos encanta, y si lo hacen no olviden compartir sus fotos.

Saludines

Brownies

Para 16 a 20 brownies

INGREDIENTES

  • 225 grs (1 taza) de mantequilla (puede sustituir por 3/4 taza de aceite de coco)
  • 2/3 taza de cocoa en polvo (sin azúcar)
  • 2 tazas de azúcar (para un versión más ligera reemplaza por 1/2 taza de azúcar de coco y 1 taza de azúcar blanca)
  • 4 huevos
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • 1 1/2 taza de harina (para una versión más ligera reemplaza con 1 taza de harina integral y 1/2 taza de harina blanca normal, si puedes conseguir harina integral de espelta mejor)
  • 1/4 cucharadita de sal de mar
  • 1/4 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 1 taza de nuez, almendra o chispas de chocolate (opcional)
  • Azúcar glass para decorar

PROCEDIMIENTO

  1. Pre-calienta tu horno a 180°C.
  2. En una olla coloca la mantequilla a fuego bajo para derretirla.
  3. Cuando la mantequilla esté lista agrega la cocoa a la olla y mezcla. Reserva para que baje la temperatura.
  4. En un tazón coloca la harina, la sal y el bicarbonato, mezcla bien. Reserva.
  5. En un tazón aparte coloca el azúcar y agrega la mezcla de mantequilla y cocoa del paso 3. Una vez integrado agrega los huevos uno por uno y al final el extracto de vainilla.
  6. Integra los secos del paso 4 a la mezcla de chocolate. Una vez homogéneo agrega los frutos secos o las chispas de chocolate.
  7. Prepara una charola de 20×30 cm con papel pergamino o engrásala lo suficiente para que no se pegue.
  8. Coloca la mezcla de brownies en la charola y hornea a 180°C durante 25 minutos si te gusta que queden con textura suave o si prefieres que la textura sea más como pastel déjalos 10 minutos más.
  9. Una vez listos retiralos del horno y deja enfriar completamente antes de cortarlos. Te recomiendo cortarlos con un cortador para pizza.
  10. Espolvoréalos con azúcar glass para decorar.
  11. Sirve.